Existen estimaciones que cifran en 300 millones de personas en el mundo el número de asmáticos, lo que supone una importante sobrecarga en la asistencia sanitaria y una cuestión de salud primordial en atenciones en urgencias e ingresos hospitalarios. Además, es una enfermedad que causa en España mas de dos mil fallecidos por año.

Cuando hablamos de asma, realmente estamos hablando de un síndrome con diferentes fenotipos de expresión clínica y con etiologías que en algunos casos son completamente diferentes.

Suele iniciarse en épocas tempranas sobre todo el fenotipo alérgico, con una importante afectación de la calidad de vida y de las funciones de relación del paciente asmático.

Es una enfermedad inflamatoria de los bronquios, que causa obstrucción variable al flujo aéreo, aumento de la secreción de moco y un aumento de la hiperreactividad de la vía aérea frente a exposición al frío o infecciones.

No existen estudios definitivos sobre su prevalencia por las diferencias a la hora de definir la enfermedad, sobre todo en la edad pediátrica. En España la prevalencia ha aumentado en probable relación con el desarrollo industrial. Existe una gran variabilidad según las diferentes zonas geográficas.

Diferentes células inflamatorias pueden estar implicadas en el asma.

asma bronquial alérgica

Clínicamente se manifiesta por disnea (sensación de falta de aire), tos más habitual nocturna, opresión torácica (se percibe como un peso en el pecho) y sibilantes que clásicamente el paciente refiere como “pitidos”.

La exposición a aeroalérgenos es la causa más habitual de asma bronquial. También se definen asma de causa no alérgica, de ahí lo importante del estudio alergológico adecuado. Otros desencadenantes de asma pueden ser los AINES, la menstruación o el ejercicio.

La Guía Española para el Manejo del Asma (GEMA) reconoce en base a los estudios publicados que la adición de la inmunoterapia con un liofilizado oral sublingual, con un extracto estandarizado de ácaros en polvo, consigue disminuir el número de exacerbaciones asmáticas, tanto moderadas como graves, en comparación con placebo.

Igualmente la GEMA reconoce con un nivel de evidencia A que la inmunoterapia por vía subcutánea es un tratamiento eficaz para el asma alérgica siempre que se haya demostrado una sensibilización mediada por IgE frente a aeroalérgenos que sea clínicamente relevante, se utilicen extractos bien caracterizados y estandarizados y se evite el uso de mezclas complejas.

La inmunoterapia aporta como ventajas adicionales sobre la farmacoterapia, el mantenimiento de los beneficios clínicos obtenidos hasta varios años después de la retirada del tratamiento, el freno de la progresión de la rinoconjuntivitis alérgica por pólenes al desarrollo de asma, o la aparición de nuevas sensibilizaciones en pacientes monosensibles.

La inmunoterapia ha demostrado ser un tratamiento coste-efectivo comparado con el uso exclusivo del tratamiento farmacológico en pacientes con rinoconjuntivitis alérgica coexistente con asma.