Inicialmente descrita, como catarro estival en el siglo IX afectaba a un reducido grupo de la población, desde entonces ha incrementado de forma paralela al desarrollo de los países, su incidencia y prevalencia.

Supone un problema de salud mundial que se estima afecta entre el 10-25% de la población, según las estadísticas de los diferentes países y también de los sectores de edad a los que se haga referencia.

Los cambios de estilo de vida, en las últimas décadas. sobre todo en los países occidentales coinciden con el incremento de la incidencia de rinitis. Los estímulos inmunológico en los primeros años de la vida, cada vez tienen más importancia, así como la asociación con otras enfermedades alérgicas como la dermatitis atópica o la alergia a alimentos.

Es una enfermedad inflamatoria que afecta a la mucosa nasal por la exposición a diferentes alérgenos. Los alérgenos responsables pueden ser muy variados, como pólenes, ácaros, esporas de hongos o epitelios de animales, con menor frecuencia látex u otras sustancias en el ámbito de las rinitis ocupacionales.

Normalmente, considerada una patología leve, ha demostrada una morbilidad que ha sido históricamente minusvalorada. Afecta de forma evidente a la calidad de vida del que la padece y a su rendimiento laboral y/o escolar. Es un factor de riesgo para el desarrollo de asma y para su gravedad.

Los síntomas más característicos son:

  • Rinorrea: Secreción de moco fluido.
  • Obstrucción nasal: En gran parte, consecuencia de la inflamación con vasodilatación y edema.
  • Estornudos: Suelen ser en “salvas” consecutivas.

 

 

El diagnóstico se basa en una adecuada historia clínica y exploración del tercio anterior de la fosa nasal. Las pruebas cutáneas de prick test son un método rápido y fiable cuando la interpretación de los resultados la realiza un alergólogo buscando la correlación clínica con los síntomas del paciente. La determinación de IgE específica puede ser necesaria en casos de reactividad cruzada y como ayuda diagnóstica con recombinantes en la prescripción de inmunoterapia. En caso de discrepancias entre la clínica y los resultados de las pruebas complementarias se pueden realizar provocaciones nasales alérgeno específicas.

Habitualmente estos síntomas suelen asociarse con afectación de la conjuntiva ocular (conjuntivitis alérgica) con lagrimeo y prurito ocular.

La rinitis alérgica puede ser clasificada en función de la duración de los síntomas en “intermitente” o “persistente” y según el grado de afectación de las actividades de la vida diaria o alteraciones del sueño en “leve” o “moderada-grave”. Una adecuada clasificación permite estratificar mejor los escalones de tratamiento y la indicación precoz de inmunoterapia que evite la progresión de la enfermedad.

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