La seguridad de los tratamientos se mide por el número de reacciones adversas, considerando cualquier efecto indeseado, en el transcurso de la administración de dosis. Las reacciones adversas se catalogan en:

– Reacciones locales: Son más frecuentes con la administración subcutánea en forma de enrojecimiento con picor de la zona de inyección o hinchazón en las siguientes horas hasta, en casos más intensos 48 horas de duración.

En la vía sublingual se suelen referir picor oral y leve edema de labios.

– Reacciones sistémicas: Aquellas que aparcen a distancia de la zona de inyección y que afectan a órganos o sistemas. Pueden acontecer desde cuadros de rinitis leve hasta shock anafiláctico o la muerte.

Se consideran  inmediatas, las que ocurren en los primeros 30 minutos tras la administración siendo este el motivo de tener que esperara al menos este tiempo en el centro sanitario tras la dosis. Las tardías que aparecen horas más tarde de recibir la dosis suelen producirse en forma de urticaria (ronchas) y mas infrecuentemente con crisis de asma.

 

Contraindicaciones de la inmunoterapia

Contraindicaciones absolutas para inmunoterapia subcutánea.

  • Asma no controlado.
  • Enfermedades autoinmunes activas (que no responden a tratamiento).
  • Neoplasias malignas.
  • Inicio en caso de embarazo.
  • Niños menores de 2 años.
  • SIDA.

 

Contraindicaciones relativas para inmunoterapia subcutánea.

  • Asma parcialmente controlado.
  • Enfermedades autoinmunes en remisión.
  • Tratamiento con betabloqueantes.
  • Enfermedades cardiovasculares.
  • Niños entre 2-5 años.
  • VIH (estados A, B; CD4+>200/ul).
  • Alteraciones psiquiátricas.
  • Infecciones crónicas.
  • Inmunodeficiencia.
  • Uso de fármacos inmunosupresores.

La adecuada valoración del paciente en las Unidades de Inmunoterapia así como los controles de los pico de flujo constituye el principal mecanismo de seguridad para el paciente a la hora de decidir si es apto o no para recibir la dosis prevista.

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